El estudio de efectos especiales que resucitó a la Princesa Leia Muchas de las películas que mejores momentos (y también peores) han hecho pasar a los espectadores tienen como elemento común la utilización de los efectos visuales o efectos especiales para crear la ilusión de mundos o criaturas imaginarios. A veces hermosos y a veces terribles, pero siempre -incluso con tecnologías muy precarias- asombrosos. Ya en una fecha tan temprana como el año 1933, Merian C. Cooper consiguió aterrorizar a medio mundo con su King Kong, el simio gigantesco que es desde entonces un icono de la cultura popular. Cuentan incluso que en una primera edición de la película, el público se desmayaba o salía despavorido de la sala antes algunas escenas que fueron posteriormente eliminadas. En realidad, la leyenda es más hermosa que la realidad, puesto que al parecer las míticas escenas fueron cortadas por Cooper por algo mucho más prosaico: ralentizaban el ritmo del relato. Otros magos pioneros co...
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