Unos padres, fans de los zombis, decidieron hacer algo muy diferente en el primer cumpleaños de su hijo y pensaron que sería divertido transformar al pequeño en uno de ellos. Para ello encargaron un pastel con forma de cerebro, de lo más realista, y contrataron a la fotógrafa profesional de bebés. Después juntaron al niño y al pastel, y obró la magia, o la transformación. Empezó a tocarlo y a romperlo con la mano, y luego decidió probarlo. La mezcla de fondant, frambuesa y bizcocho hizo que el niño no se separara de él y empezara a devorarlo, cual zombi que lleva días sin comer. Una vez captadas las fotos, la fotógrafa se sentó ante el ordenador y con una buena dosis de edición fotográfica las convirtió en lo que los padres del niño querían: unas fotos de nuestro hijo transformado en zombi, lo más realistas posible. Galería completa: