La pelea de Tarantino contra Harvey Weinstein por mantener la escena de la oreja en ‘Reservoir Dogs’
Harvey Weinstein estuvo detrás de todas sus películas hasta ‘Érase una vez en Hollywood’. Cuenta una famosa anécdota de Hollywood que a finales de los 90, cuando Miramax estaba gestionando la distribución dentro de EE.UU. de La princesa Mononoke con Studio Ghibli, al despacho de Harvey Weinstein llegó una espada samurái. Dicha espada venía con una nota incorporada (“Sin cortes”) y la había enviado el mismo Hayao Miyazaki como precaución ante la fama que el productor atesoraba por esa época: cada película que producía o distribuía Miramax solía dejarse varios minutos en la sala de montaje a cuenta de los deseos de Weinstein, a quien llegaron a apodar “Harvey Manostijeras”. Eran tiempos previos al MeToo donde aún no habían salido a la luz los múltiples delitos sexuales cometidos por el productor, y también fueron los tiempos en los que la estrella de Quentin Tarantino empezó a despuntar. Su asociación con Weinstein comenzó con Reservoir Dogs y se prolongaría initerrumpidamente con los añ...