El líder narco había logrado ingresar cuatro ejemplares. Pero tras ser abatido, los animales quedaron sin control. Hoy hay más de 50, que ponen en peligro al ecosistema y a los pobladores de la zona. Después de que Pablo Escobar Gaviria fuera abatido en 1993, los efectivos de la Dirección Nacional de Estupefacientes (DNE) llegaron a su famosa hacienda Nápoles para incautar a todos los animales que el líder del cartel de Medellín tenía en esa estancia devenida en zoológico privado. En el procedimiento se llevaron jirafas, rinocerontes y otros ejemplares, pero olvidaron algo: cuatro hipopótamos. Hoy, casi 25 años después, esos cuatro mamíferos se transformaron en más de 50, que ponen en peligro tanto al ecosistema como a los habitantes de la localidad colombiana de Doradal, en el departamento de Antioquia. "Es una especie invasora, que entró de forma ilegal al país y que representa un peligro para la biodiversidad colombiana”, explica Carlos Mario Zuluaga, director de ...
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