El cineasta narró la violencia en la región de Ayacucho en filmes que incorporaban seres fantásticos El antropólogo y cineasta ayacuchano, Palito Ortega Matute, estrenó en 1997 su primera película, Dios tarda, pero no olvida, considerada representante del hoy denominado cine regional peruano, una vertiente distinta a la capitalina, producida con cámaras digitales, presupuestos mínimos, y éxitos de público pese a no ingresar al circuito comercial. Ortega falleció la noche del jueves en Lima, tres meses antes del estreno nacional de su décima y quizá mejor película, La casa rosada. El director, de 50 años, murió a causa de un cáncer de páncreas. Su partida ha sido inesperada en su círculo profesional, donde es considerado uno de los mejores exponentes del cine regional. “[Es] una pérdida para el cine peruano”, tuiteó el ministro de Cultura, Alejandro Neyra. Los restos de Ortega fueron velados en una sala del Ministerio de Cultura en una señal de reconocimiento como una figura...
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