Se presentó en las oficinas de Skechers de Los Ángeles "sin avisar y sin invitación" y comenzó a grabar al personal de las instalaciones hasta que dos miembros de seguridad lo escoltaron a la salida. Poco después, la marca de zapatillas emitía un comunicado en el que dejaba clara su intención de no tener nada que ver con West: "Condenamos sus comentarios y no admitimos ningún tipo de discurso de odio. Además, volver a remarcar que se ha presentado sin haber sido invitado".
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