Martin Lawrence y Will Smith protagonizaron el debut en el cine del afamado director. A mediados de los 90 Will Smith alcanzó el estrellato amparado por El príncipe de Bel-Air, pero sobre todo por dos éxitos en taquilla del calibre de Bad Boys y, un año después, Independence Day. Teniendo en cuenta la fama del actor resulta muy curioso reparar en un tiempo donde los estudios de Hollywood no las tenían todas consigo a la hora de pensar que el público quisiera ver películas protagonizadas por este, como trascendió hace poco con Independence Day: Roland Emmerich reveló que Fox puso tantos problemas que incluso se planteó marcharse a Universal. “No nos gusta Will Smith. No está aprobado. No funciona en los mercados internacionales” , le dijeron los ejecutivos. Emmerich se salió con la suya, y lo mismo pudo hacer algo antes Michael Bay. Bad Boys era, además, su debut con el largometraje tras rodar varios videoclips, y durante la promoción de Ambulance: Plan de huida (su última y vibrante pe...