ROMA .- Esta vez la noticia no fue el habitual desborde de aguas en Venecia, sino una insólita marea baja que dejó imposibles de navegar varios canales y un extraño paisaje de góndolas encalladas en el barro. La ciudad lucía ayer una estampa muy distinta de la que precisamente buscaban los miles de turistas que viajaron a la ciudad italiana en pleno mes de Carnaval, con la ilusión de dar un romántico paseo en góndola. Este es el segundo año consecutivo en que la ciudad tiene niveles de marea históricamente bajos. Las autoridades decidieron que el Gran Canal, el principal corredor de tráfico de Venecia, permaneciera abierto incluso para las lanchas colectivas, que ahora no pueden transitar por los canales más pequeños. La ciudad está más acostumbrada a las inundaciones por mareas altas que a la falta de agua. Sin embargo, esta no es la primera vez que experimenta una caída significativa en los niveles de agua, que esta vez llegaron a unos 60 centímetros por debajo del nive...