Polifemo se alimentaba principalmente de los productos lácteos de su propio rebaño. Homero describe con detalle cómo ordeñaba ovejas y cabras, dejaba que las crías mamaran y luego cuajaba la leche para elaborar queso, que almacenaba en cestas dentro de la cueva. El queso y el suero constituían su dieta cotidiana y habitual; no se menciona que cultivara cereales ni que practicara la agricultura, por lo que dependía casi por completo de la ganadería. Aunque el queso era su alimento regular, el cíclope no se limitaba a él. Cuando Odiseo y sus hombres invadieron su cueva, Polifemo abandonó de inmediato la rutina pastoral y pasó a devorar carne humana. Homero lo describe comiendo a los griegos crudos, “como un león de las montañas”, consumiendo carne, entrañas y tuétanos sin cocinar. En la adaptación de Nolan se mantiene este contraste: el monstruo intercambia su dieta diaria de queso artesanal por el banquete sangriento de los soldados. Además del queso y, en ocasiones, de la carne humana,...
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