Cameron Douglas fue adicto a la cocaína y la heroína, vendió metanfetaminas y llevó una vida de autodestrucción que en 2009 le llevó ocho años a la cárcel La vida para los hijos de las estrellas de Hollywood no parece sencilla a tenor de la cantidad de casos en los que los que fueron niños, en ese mundo que se intuye dorado, terminan confesado las secuelas que la vida de sus padres ha ido dejando en la suyas. El último en confesar sus secretos ha sido Cameron Douglas, hijo de Michael y nieto de Kirk Douglas. En un libro que se publica este martes, Long Way Home, cuenta que haber nacido en una de las familias que se considera como la realeza de Hollywood no ha hecho que su vida haya sido un cuento de hadas. Durante años, Cameron fue adicto a la cocaína y la heroína, se convirtió en vendedor de metanfetaminas y su vida parecía abocada a la autodestrucción, hasta el punto de que en 2009 fue condenado a ocho años de prisión. Ahora, rehabilitado de sus adicciones y procla...
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