Furioso y confundido, Drogon tomó el frágil cuerpo de Daenerys. Abrazándola delicadamente con una de sus garras se suspendió del suelo y se elevó al cielo tan rápido como pudo. El viento provocado por sus alas arremolinó las cenizas y el dibujo de su sombra recorrió los escombros de Kings Landing mientras se marchaba gimiendo desolado. Voló desenfrenado, voló hacia el Este. Pronto dejó Westeros atrás, pero el viaje apenas empezaba. Sobrevoló el extenso Mar del Verano y luego siguió por el Mar de Jade. Ya apenas podía mantener su vuelo. Estaba agotado y hambriento, pero no se detuvo ni un momento. Voló por instinto, sin saber a donde iba, pero sin estar perdido. Algo lo llamaba, lo atraía. Seguía hacia el Este. A pesar de ser una bestia, sabía en su naturaleza brutal que debía llevar a su madre ahí. Quizás solo para alejarla de todo, quizás solo para morir junto a ella. El prolongado viaje llegó a parecer infinito. La fuerza de sus alas comenzó a desvanecerse cada vez más ráp...
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