Hay un buen detalle en Thor: Ragnarok, la última gran producción de Marvel con el dios del trueno, en el que intenta encender un jet que tiene una contraseña activada por identificador de voz. Le urge escapar –está metido en problemas y diversos enredos de la trama– y se identifica a sí mismo como “el Vengador más fuerte”. No sirve. Y, considerando cómo han sido las dos películas previas con él como único protagonista, a Thor quizá le habría ido mejor si dijera que es “el Vengador más aburrido”. No es culpa del actor Chris Hemsworth, pero las películas de Thor han sido, en buena medida, poco memorables; si acaso solo lo son por las excentricidades de su hermano Loki (Tom Hiddleston) y por ser una elección algo extraña para que actuara Natalie Portman (la exnovia de Thor, que ahora desapareció a algún hoyo negro narrativo). Ragnarokse esfuerza por cambiar esa percepción y lo logra, más o menos, al bajarle los humos de manera consistente a aquel rubio musculoso. Es algo q...