Cameron gritó “¡Soy el rey del mundo!” en el escenario, imitando al personaje de Jack Dawson de su película Titanic. Mucha gente lo percibió como un exceso arrogante, y la consideración general es que Cameron hizo ligeramente el ridículo aquella noche. “Obviamente lo he analizado. Mi mujer de entonces, Linda Hamilton, me dijo ‘si vas a citar una línea de la película, cítala por todo lo alto’. Así que pensé ‘bueno, puedo hacerlo’”. Estas son las conclusiones que Cameron ha sacado en todo este tiempo. “De lo que me di cuenta es de que era demasiado autorreferencial y se veía como una arrogancia: no solo por el significado de ese ‘soy el rey del mundo’ sino por citar tu propia película como si cada persona del público fuera fan”.
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