Por Javier Barón Rodríguez
Unsane (2018) Dir. Steven Soderbergh.
En los 90´s, uno de mis cineastas favoritos era Steven Soderbergh. Sex, Lies and Videotape, Out of Sight, Erin Brockovich,Traffic e incluso el arriesgado remake de Solaris de Tarkovski, probaron su versatilidad temática. Tiene un estilo narrativo fino, sofisticado por momentos y pocas veces sigue una estructura narrativa lineal lo que hace sus propuestas atractivas por impredecibles. En años recientes desapareció un poco del cine, enfocándose a la producción de documentales y series de TV. Con Unsane demuestra que sus habilidades como director están intactas y que se encuentra en buena forma.
La película tiene la peculiaridad de haber sido filmada en su totalidad con un iPhone. Algo que pasa a ser tan sólo un dato anecdótico por la calidad de la historia.
Sin duda una de las peores pesadillas que podría experimentar cualquier persona es, ser recluida contra su voluntad en un hospital psiquiátrico. Acá vemos como una chica solitaria, exitosa profesionalmente y que acaba de mudarse de ciudad, llamada Sawyer Valentini ( Claire Foy), acude buscando un consejo con una psicóloga de un centro de salud mental. Tiene ataques de ansiedad y busca encontrar equilibrio; la psicóloga la envuelve en una dinámica de preguntas capsiosas y la hace firmar unos documentos que Sawyer no lee con la debida atención. El resultado : es ingresada contra su voluntad al psiquiátrico.
Hasta allí se infiere que la trama va de la típica paciente que no acepta sus trastornos, así lo plantea astutamente Soderbergh. Justo cuando comenzamos a pensar que la chica está trastornada, se nos revela pausadamente que se cambió de ciudad escapando de un acosador que lleva años asediándola. Viene entonces un giro macabro, descubrimos que el acosador ha conseguido un puesto de enfermero en el hospital. Situación que le pone los pelos de punta a Sawyer ya que nadie le cree.
Encuentro muchas virtudes. El estilo narrativo que nos va brindando sorpresa tras sorpresa, la gran actuación de la protagonista y la forma en la que detalla las obsesiones del acosador que en ningún momento acepta sus delirios y justifica moralmente sus acciones depredadoras con falacias de amor romántico que dice sentir por su víctima.
Una buena experiencia cinematográfica. Una de la cualidades de Steven Soderbergh a lo largo de su filmografía es, la cohesión narrativa. Acá lo demuestra con creces involucrándonos en un viaje obsesivo y alucinante de un acosador y su acosada, en el que la fina línea que divide la locura y la sensatez no se define con claridad. Es inevitable no tomar partido a favor de Sawyer Valentini conforme su recorrido involuntario por una espiral de acoso compulsivo se torna cada vez más oscuro.
8/10 ★★★★★★★★☆☆

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