La traductora Cristina Macía afirma que la escena de 'Hold the Door' llevaba planificada desde 1995.
Si Alejo Cuervo es el papa de lo friki en la cultura pop española y el _fandom_, a Cristina Macía —la traductora de ese _megaéxito_ que cocinaron ambos llevando a estas tierras 'Canción de Hielo y Fuego' de un tal George R.R. Martin— lo de abadesa se le quedaría corto. Emperatriz tampoco le casa, porque cualquiera que la conozca sabe de lo ácrata y anarca del personaje, de su defensa, empezando por ella misma y los suyos, de que cada uno haga lo que le plazca.
Entonces, ¿quién es Cristina Macía, traductora, novelista y codirectora del Celsius 232 dentro de esta creciente familia de unidos por el _frikerío_? ¿Es una Varys? ¿Una Arya? ¿Una Meñique? ¿Una Tyrion? ¿Una Asha? Creo que cualquier personaje del elenco de los Siete Reinos se le queda corto a ese sombrero oscuro cargado de nervio que se pasea con una sonrisa (casi) incansable por las calles de Avilés. Cristina Macía es Cristina Macía; del sombrero a la punta de las botas. Y siempre dirá exactamente lo que piensa: escueza o alivie. No mintamos, lo dirá especialmente si escuece.
El portal español Xataka hablo con Cristina y descubrió muchos datos interesante
¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza cuando piensas en 'Canción de hielo y fuego' y en tu papel como traductora?
Lo primero es: ¿cómo demonios hemos llegado aquí? Tomo empezó justo cuando yo había dejado la traducción literaria; porque ya sabes cómo nos pagan. Y además no es solo cómo nos pagan; es que no se puede pagar más en la industria literaria española. A no ser que calcules que el libro va a ser un superventas y va a vender 10.000 (y ya sabemos también lo que es vender 10.000 aquí); una traducción hay que pagarla al precio que se están pagando. La traducción técnica, por ejemplo, está pagada tres veces mejor o cuatro.
Entonces, yo había dejado de hacer traducciones porque hay que pagar el alquiler [risas]. En estas llega Alejo [Cuervo, editor de Gigamesh] y me suelta en el regazo un tocho de mil y pico páginas. Yo le digo: "Tío, parece que no me he explicado bien. Y encima es un tocho". Él: "Ya, pero es que aquí hay muchas cosas de banquetes y comidas. Te va a gustar mucho."
[Risas].
Yo: "Ya, pero…". Alejo: "Mira, échale un vistazo". Al día siguiente, con unas ojeras hasta los pies de leer toda la noche, le dije: "Claro que lo hago, joder. Quién dice que no a esto."
Nadie se imaginaba que iba a ser el éxito que fue. Por eso siempre me acuerdo de aquello [de cómo empezó]. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí [risas]! En fin, Alejo y yo somos amigos desde que teníamos 16 años, tío, y voy a cumplir 54. Casi 40 años de amiguetes. ¡Más tiempo que Franco!
¿Cómo os conocisteis?
Eso es muy deprimente y muy humillante. Yo era una _frikifan_ y Alejo… Pues si yo tenía 16, Alejo debía tener como 20 o 22 como mucho. Pasó por Madrid Cómics; Alejo, por aquellos tiempos, hacía una columna en Cimoc, creo que era. Yo era friki, _frikifan_. Así que… ¡Le pedí un autógrafo!
[Carcajadas].
[Carcajadas]. Cosa que no permite que olvide.
Alejo siendo Alejo, no te lo va a permitir jamás.
Hostia, nunca en la vida [risas].
ALEJO Y YO SOMOS AMIGOS DESDE QUE TENÍAMOS 16 AÑOS, TÍO, Y VOY A CUMPLIR 54. CASI 40 AÑOS DE AMIGUETES. ¡MÁS TIEMPO QUE FRANCO!
Volvamos a esa primera noche con 'Juego de Tronos'. Fuimos muchos los que lo leímos (siendo propios: 'Canción de hielo y fuego', antes de fuera el mayor éxito televisivo de todos los tiempos. ¿Qué viste ahí para zampártelo en una sola noche y decirte: "Dios mío, tengo que hacer esto"?
Era… Dios, era…. Era aventura… Era… Trama, _plot_ puro. Se acabó tanta tontería de perderse en el estilo. No, no, no, no. Esto era pura aventura; lo que siempre hemos querido leer; lo que siempre hemos deseado leer. Era… A ver, hay un momento en el que todos nos volvemos [como lectores o como degustadores culturales] _megasnobs_ y _topechupi_, y nos van las cosas así literariamente…
¿Elaboradas?
No, no, no, no. Literariamente 'Juego de Tronos' es elaboradísimo. No nos engañemos. Lo que pasa es que es ese delicioso talento artesanal en el que toda la construcción literaria es transparente. Como agua. Fluye. Solo te das cuenta de eso cuando lo intentas traducir [risas]. Y a la vez, toda esa parte literaria está ahí para apoyar una trama acojonante; un mundo poblado de personajes tridimensionales que hablan entre ellos y que construyen [trama]. Tienes la sensación de que se le han ido de las manos al autor más de una vez; vamos, yo estoy segura. Es el mejor universo jamás creado.
Después de que aceptas, y de que constatas que estás gozando una oportunidad única, me interesa mucho saber cosas del oficio del traducir per se. ¿Cómo te enfrentas al libro?
Es complicado, porque precisamente al haberlo leído en plan _megafan_ la primera vez, no te das cuenta de dónde van a estar las dificultades. Hasta que lo relees y te dices: "¡Cabrón!, ¿no había más partes en un castillo y en una armadura?" Luego está también la intersección entre mundos; entre lo fantástico y lo real.
Parece una tontería, pero la mitad de la vegetación de 'Juego de Tronos' existe en el mundo real y la otra mitad no. Yo recuerdo estar atascada con una sucesión de cuatro o cinco nombres de plantas. Esta existe, esta existe, esta existe, esta existe, esta… Esta no me suena, pero como las otras existen, existirá. Lo dejas ahí. Hasta que te pones a comprobarlo ya seriamente, con tratados de botánica, por el nombre científico… Y llegas a cosas como que se parece bastante a un nombre científico, pero que por climatología no corresponde.
Yo creo que al llegar a ese punto, me rendí. Te recuerdo que a los traductores se les paga por palabra; y llevaba dos días ya con esto. Esa palabra me debió salir a cuatro céntimos [risas]. Así que decidí que se lo había inventado. Y era cierto.
¿Te acuerdas de qué planta inventada era concretamente?
No me acuerdo, no. Era una de las típicas. Luego había cosas como que tiene un tamarindo dentro de las zonas del Norte. Entonces, dices claro, por qué no, al tío le gusta el tamarindo y lo mete donde quiere. Pero claro, yo me interrogaba: "Esto es un tamarindo y un tamarindo es más bien tropical. ¿Cómo va a haber tamarindos ahí?" Pues quejas, al maestro armero.
Aparte de este periodismo de las palabras, que me parece apasionante, hay otro aspecto de la traducción que me fascina: la evocación. Tú eres novelista, además, así que sabes perfectamente qué significa evocar [proyectar un mundo tangible, con todo detalle, en la imaginación]. Pero aquí evocas, por así decirlo, con las palabras de otro; como cuando lees. Pero la exigencia del traductor es la misma que la del autor original en este apartado; tienes que retener el mundo en tu cabeza y sus personajes con todo el detalle. ¿Cómo lo haces?
Esto tiene muchas facetas. Para empezar, durante los meses que estoy traduciendo, yo me voy a vivir allí. Para seguir, tengo que retener los dos registros que tienen cada uno de los personajes: el geográfico y el social. No habla igual uno de los hijos de Ned Stark en el Norte que uno de los criados; pero tampoco habla de la misma manera uno de los nobles de Invernalia que uno de los nombres de Desembarco del Rey; tienen giros; y los tengo apuntados [risas]. En un Excel, llevo yo mis notas de los modismos según las zonas y personajes.
Es complejo en ese sentido; pero también es una labor muy de hormiguita, de habérselo currado desde el principio. Y es muy divertido. Es la parte más divertida. Cada uno tiene su propia voz y registro. En fin, lo que te digo, me levanto por la mañana y me voy a vivir allí. A veces cuesta cuando cambias de capítulo; tienes que pensar: "Tengo que trasladarme y cambiar el registro idiomático, la manera de hablar; todo". Porque aunque los capítulos están contados en tercera persona, sí usan el punto de vista del personaje…
NO HABLA IGUAL UNO DE LOS HIJOS DE NED STARK EN EL NORTE QUE UNO DE LOS CRIADOS; PERO TAMPOCO HABLA DE LA MISMA MANERA UNO DE LOS NOBLES DE INVERNALIA QUE UNO DE LOS NOMBRES DE DESEMBARCO DEL REY
La misma técnica de Stephen King del narrador en tercera persona subjetivo. Como las frases hechas, y tienes algunas preciosas (silenciosa como una sombra, por ejemplo). Este tipo de muletillas que te sirven para ubicarte inmediatamente en quién cuenta qué.
¡Claro!
El otro día me sorprendió alguien, porque yo pensé que era más obvio. Es un narrador en tercera persona; pero no es un narrador omnisciente; y malamente fiable. No veas para que la gente entienda que cuando Tyrion aparentemente va a un prostíbulo y paga en realidad lo que ocurre es una violación. Aunque el narrador esté en tercera persona, lo vemos a través de sus ojos. Para Tyrion fue un cambalache económico, una transacción. Pero allí lo que ocurre es una violación.
Pero contada desde su punto de vista.
¡Claro! Tenemos que olvidarnos de que el narrador de George Martin en tercera persona es un narrador fiable. No es Humbert Humbert, pero se le parece mucho.
Cuando te tocan descripciones, que las hay impresionantes, ¿cómo te lo pasas? Incluso las paisajísticas, porque sin recrearse tanto como un Tolkien o un Dan Simmons, este tío pinta imágenes de tremenda belleza. Estoy pensando por ejemplo, y esto nunca lo ha conseguido plasmar igual la serie, cuando te describe el reflejo de un cielo azul cuajado de nubes sobre los bloques de hielo pulido de El Muro. ¿Las disfrutas como traductora?
La verdad es que me entra un ataque de responsabilidad que hay que superar, porque a nadie le vale de nada que yo tenga un bloqueo y me obsesione en plan: "¡Ay Dios, cómo lo hago esto, cómo lo hago esto, cómo lo hago esto!" No sería muy útil, ni siquiera para pagar mi alquiler.
[Risas].
Es lo que decíamos antes. El tío lo hace tan bello, tan fácil, tan fácil… No hay nada más erróneo que pensar que el estilo de Martin es fácil; lo hace fácil. En estas descripciones no sobran palabras; no son la chorrada _sobreadjetivada_ que tenemos cuando alguien se quiere poner lírico. No, no. Es el perfecto artesano.
Entonces, lo que hay que hacer aquí es ir exactamente a lo mismo; a la palabra precisa. En esto es como Theodore Sturgeon; George Martin tampoco cree en los sinónimos; si ha utilizado una palabra, está bien usada.
¿Y sobre las secuencias de acción, cómo se maneja el lenguaje? ¿Se escribe distinto una secuencia de acción, o de mucho ritmo, en castellano que en inglés?
Por lo que me han dicho los colegas traductores de otros idiomas, el cambio real sucede cuando traduces de idiomas orientales. Aquí, en castellano y en inglés, los trucos son los mismos: velocidad de la frase, ritmo y hasta un poco onomatopéyico, ¿no? Si hay una batalla de espadas, usas más jotas; en inglés, más kas. Si es una lucha muy rápida, tienes que usar palabras cortas. Es más, si una cosa en castellano se llama _filipontoncio_ y en inglés era un monosílabo, cámbialo. Lo más importante es que el lector tenga el ritmo, no la imagen exacta de eso que el guerrero tenía en la mano.
Esto me gusta mucho. Te he leído y oído comentar varias veces que lo importante [de la traducción] es preservar la misma experiencia lectora que se tiene en el idioma original. Que la fidelidad no es a las palabras, a la letra, si no a las emociones.
Claro. Mira, si resulta que en inglés comerse unas carrilleras de cerdo es una experiencia atroz y asquerosa, pues yo no puedo decir que se cocinaron unas carrilleras; porque nosotros aquí las cocinamos sublime y las gozamos.
[Risas].
Tienes que buscar algo que resulte igualmente repulsivo aquí. Probablemente soy muy aburrida en este sentido, porque siempre digo lo mismo. Pero lo importante es que el lector sienta lo mismo que sintió el lector original, no que lea las mismas palabras. Si uno comió carrilleras de cerdo y en castellano tiene que comer gusanos en brocheta, pues gusanos en brocheta serán. ¿Me explico?
SI UNA COSA EN CASTELLANO SE LLAMA 'FILIPONTONCIO' Y EN INGLÉS ERA UN MONOSÍLABO, CÁMBIALO. LO MÁS IMPORTANTE ES QUE EL LECTOR TENGA EL RITMO, NO LA IMAGEN EXACTA DE ESO QUE EL GUERRERO TENÍA EN LA MANO.
Sí. Que tienes que encontrar las traslaciones que permiten preservar el sentimiento.
La sensación lo es todo. La sensación es mucho más importante que lo que el autor dice. Lo que el autor quiere transmitir es mucho más importante que lo que el autor dice.
¿Y cómo uno se da cuenta, porque me imagino que no le puedes mandar cada dos por tres un email a George R.R. Martin, qué es eso que quiere transmitir? ¿Tienes que confiar mucho en ti como lector?
Tienes que confiar mucho en ti mismo como lector y como conocedor de la cultura de la que viene el otro [risas]. Tienes que entender su cultura. En el caso de George Martin, es un tío bastante universal; un tío que se ha pateado el mundo. Lo de las carrilleras de cerdo, no es un tema que aquí hubiera sido problemático, pero… Es ese tipo de cosas. Lo importante es lo que intenta transmitir.
Y no, nunca mandamos mensajes al autor. Eso, en los viejos tiempos, todavía habría tenido un pase. Hoy, habiendo Internet, no ha lugar.
Me acuerdo una vez… ¿Tú conoces a Carlos Jiménez, el dibujante de cómic?
Sí. Vamos, no en persona, creo, pero sé quién es.
Me acuerdo una vez que me enseñó y me dijo: "Mira, tía…" Era un álbum de 'Historias de sexo y chapuzas' (hablamos de tiempos _preInternet_, eh).
Vale.
Me enseña la carta que le había mandado el traductor al francés; con su sobre, su sello y tal. Eran como 15 páginas de preguntas para un puto álbum de 48 páginas. A ver… Al autor se recurre si no hay más remedio; en el caso de este hombre, sinceramente yo lo que haría, es comprarme un diccionario, ¿eh? Porque le vendría bien.
[Risas].
También me pasa mucho con los más jovencitos, que me dan un poco de ternura… Es algo así como: "Bueno, es que le mandé un mensaje a mi amigo George. George, tú ya sabes, en fin, somos amiguetes y eso. Y George me dijo: 'Oye, cómo estás', porque mi amigo George siempre me pregunta cómo estoy…" Generosamente, digamos que me da un poco la risa.
Tú como codirectora del Celsius, pues participaste y acogiste como anfitriona a George R.R. Martin en su visita al festival. ¿Llegasteis a hablar alguna vez de la traducción? No me refiero tanto a hechos concretos o dificultades, que has dejado claro que comérselo con discreción y en solitario va en el oficio, como a que tuvierais algún comentario o conversación al respecto.
Algunos tuvimos, pero cuando vino a la Semana Negra. Fue a Gijón antes de publicarse el primero de 'Juego de Tronos'. Nadie lo conocía, y el tío iba más a gusto que la leche [risas]. Eso de tomarse sidras por las esquinas de incógnito era para él la leche. Con lo de "_Hold the door_" [ese juego de palabras de una escena inolvidable de Hodor], con lo que me pasé un mes o así, sí que comentamos. Es que qué hijoputa, macho, qué hijoputa [risas].
En mi caso, yo entiendo como es la industria. Otros colegas me comentaron: "¡Pero ya nos podía haber dicho algo!". Sí, claro. A los 50 traductores, en 50 idiomas de todo el mundo, nos lo va a soltar; porque a ver, eso estaba previsto, el "_Hold the door_" estaba previsto desde el año 1995. Pero claro, esto nos lo dice al principio, y no se nos va a escapar, ¿verdad? Venga ya, todos sabemos que se hubiera ido alguien de la lengua.
Dicho lo cual, hubiera dado una mano por saberlo [risas].
Para terminar con 'Juego de tronos', que elijas una escena que te haya conmovido o incordiado particularmente.
Incordiado particularmente: las batallas. Me tocaban las narices al máximo; es que me parecen aburridísimas de traducir [risas]. ¿Y que me guste traducir? Me gustan los banquetes.
Hay una escena que es maravillosa; creo que de 'Tormenta de Espadas'. Hay, en dos capítulos sucesivos, una escena en la que Caitlín está rezando por sus hijos y enlaza conque Cersei estaba rezando también.
Y decías, ay, ay… Coño… Parece que el narrador acaba de delatarse un poco.
Eso me tocó bastante.
Y ya hablando de tu faceta creativa: ¿sirve traducir para ser mejor escritor?
Mmmmm…
Supongo que tienes luego que soltar la voz del otro. Sí porque todo lo que sea escribir ayuda a escribir; no porque tienes que soltar la voz del otro. George Martin hay uno, no hacen falta más (aunque hayan salido como setas). Sí y no. Sí y no [risas].
La voz de George Martin es muy especial; yo creo que la gente no se da cuenta del estilo propio tan claro y marcado que tiene. Es esa engañosa fluidez que en realidad está esculpida. Así que es difícil, hay que escapar de ella.
Vamos al Celsius y a tu faceta trotamundos de promoción de nuestras letras del fantástico. Te quiero preguntar porque cuando yo estuve, hace ya cinco años, en la World Fantasy Convention de Brighton (con Jesús Cañadas y Toni Hill), te dabas cuenta que el "World" de la feria no estaba en absoluto consolidado. ¿Cómo lo ves tú ahora? ¿Realmente el cambio de plataformas streaming como Netflix a apostar a muerte por contenido no anglosajón abre la puerta por primera vez? ¿O es un imposible y es mejor renunciar?
A ver… Primero, todo lo "World" que quieras; pero en inglés.
Yo soy más de ciencia ficción; no he estado en ninguna World Fantasy y sí en varias World Con. Por mucho que la teoría nos diga que los Hugo son para cualquier idioma, es inviable. La lengua franca es el inglés.
Y… Luego, claro, también es un hecho ineludible que la traducción viene desde Estados Unidos e Inglaterra. Nos abrimos paso a poquitos, con enorme trabajo… Creo que ahora mismo hay una buena inercia hacia una apertura más general. Pero claro, esto no va a ser cosa de dos días.
Pero bueno, estamos hablando de un mundo que ha evolucionado. Hablamos de que hace 50 años, todas las convenciones eran en Estados Unidos y todos los asistentes varones blancos. Si esto ha cambiado, lo demás también puede cambiar.
Pero: necesitamos dinero. Las traducciones necesitan dinero; punto.
Fuente: Xataka

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