“Por mucho que debiera estar harto de ello o que pueda pensar ‘debería haber ganado un Oscar por esto y no sucedió’, una vez lo superé hace muchos años no ha sido un problema para mí”.
“Nunca quise dejar que los Oscar fueran una medida de mi éxito o fracaso como actor. Mi vara para medir el éxito es la felicidad. ¿Estoy satisfecho con lo que hago?”, reflexiona. “No voy a hacer películas que persigan estatuillas. Ya sabes, ‘si haces esta película ganarás un Oscar’”.
Fuente: Cinemanía

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