Tiene 26 años y al nacer le pusieron por nombre Thomas y en 2020 decidió contarle a sus padres y al mundo entero que no sentía como le habían establecido desde nacimiento. Su transición comenzó a los 25 años y, aunque recibió en todo momento el apoyo de su familia, siempre tuvo cierto temor. "Fue aterrador el hecho de contarles algo sobre mí que no sabían (…) Era intimidatorio, pero no estaba preocupada porque me habían aceptado toda mi vida", dijo en una entrevista para People.
Para Curtis lo más difícil no fue conocer al que pensaba que era su hijo, pues ya lo sabía, sino dejar de referirse a Ruby en masculino: "Es el nombre que le has dado a tu hijo, que has estado diciendo toda tu vida…A veces me sigo confundiendo".

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