"Vi a Barbie, sí. Para mí, esto es cinismo disfrazado de optimismo. Esta es toda la locura de nuestro tiempo. Un fabricante de juguetes que financia su propia película y que compra a una cineasta americana para hacer más presentables estas muñecas tan anticuadas... Es una locura, en mi opinión… Una de las cosas buenas de la economía de mercado es que, como hay competencia, creamos productos. Y tratamos de hacerlos mejores que los demás. Y para eso necesitamos el boca a boca entre los espectadores. Pero una película como Barbie secuestra ese proceso al invertir un montón de dinero en marketing, y ya no hay más boca a boca", declaró Östlund al medio francés Premiere.
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

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