El Rey Carlos III estrecha lazos con Trump al regalarle campana del HMS [Buque de Su Majestad] durante cena oficial en Casa Blanca
Durante la cena de Estado celebrada el martes en la Casa Blanca, el rey Carlos III hizo entrega al presidente Trump de la campana del HMS Trump, un submarino británico que prestó servicio durante la Segunda Guerra Mundial. El encuentro sirvió de marco para que ambos mandatarios dialogaran sobre los altibajos que han definido la histórica relación entre sus dos naciones a lo largo de los siglos.
El rey destacó la relevancia histórica de esta brillante campana, grabada con el nombre "Trump" y fechada en 1944, año en que el submarino original fue botado en un astillero de Gran Bretaña. Según explicó, la pieza provino de una embarcación fundamental para el desarrollo de la guerra en el Pacífico.
«Que sirva como testimonio de la historia compartida de nuestras naciones y de su brillante futuro», expresó Carlos, describiendo el obsequio como un regalo personal.
El obsequio fue entregado en la elegante cena de gala organizada por la primera dama Melania Trump para la pareja real, a la que asistieron numerosos invitados de alto perfil, entre ellos altos funcionarios y miembros del gabinete de Trump, miembros del Congreso, jueces de la Corte Suprema, directores ejecutivos de empresas tecnológicas, personalidades de Fox News y la mayoría de los hijos de Trump.
El obsequio fue entregado en la elegante cena de gala organizada por la primera dama Melania Trump para la pareja real, a la que asistieron numerosos invitados de alto perfil, entre ellos altos funcionarios y miembros del gabinete de Trump, miembros del Congreso, jueces de la Corte Suprema, directores ejecutivos de empresas tecnológicas, personalidades de Fox News y la mayoría de los hijos de Trump.
Tras una sesión fotográfica, los invitados disfrutaron de una suntuosa cena de cuatro platos con ingredientes de temporada, hierbas aromáticas y miel de los jardines de la Casa Blanca, mientras Trump y Carlos brindaban.
Durante su brindis, Carlos describió la historia de Gran Bretaña y Estados Unidos como una de «reconciliación, de adversarios a aliados íntimos, no siempre siguiendo el camino más recto».
«Y si alguna vez necesitan contactarnos, solo tienen que llamarnos», bromeó el monarca.
«Nuestro pueblo ha luchado y caído unido en defensa de los valores que apreciamos, al otro lado del océano y de costa a costa», afirmó el monarca de 77 años.
«Hemos permanecido unidos en los mejores y en los peores momentos», añadió, señalando los «desafíos que ahora enfrentamos por parte de quienes nos desean el mal en todo el mundo».

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