Durante su participación en el BCN Film Fest de Barcelona para la presentación de 'El Anfitrión' de Miguel Ángel Jiménez, Willem Dafoe trascendió su faceta cinematográfica al compartir reflexiones de gran profundidad. A sus 70 años, el actor estadounidense demuestra tener una perspectiva madura y clara sobre las verdaderas prioridades de la existencia.
Para Dafoe, el secreto de una vida plena reside en la sencillez de compartir vivencias con el prójimo. Frente a la creciente digitalización de la sociedad actual, el actor subraya la importancia insustituible del contacto personal y directo y declara al diario español El País: “Hacer cosas en grupo construye empatía, construye una propuesta común. Y también nos protege de esa poca gente que quiere tener controlada a toda la demás. Y sabemos que es un gran problema de estos días".
Para el intérprete, tanto el teatro como las experiencias grupales son herramientas esenciales para anclarse en la realidad. Observa con preocupación cómo el exceso de vida virtual debilita las relaciones humanas, motivo por el cual defiende que el contacto social directo es imprescindible para mantener vínculos auténticos “es lo que nos va a salvar”.
El intérprete ha decidido alejarse del bullicio característico de Hollywood en busca de una existencia más sosegada, estableciendo su hogar en una granja a las afueras de Roma: “Vivo cerca de Roma, en una granja de alpacas, es el mejor sitio para ver el río de la vida”.
Su filosofía de vida permea también su carrera profesional. A diferencia de gran parte de sus colegas, no le quita el sueño la idea de dejar un legado; por el contrario, elige volcar toda su atención en el momento actual y en el trabajo que tiene entre manos.
“Pensar en eso provoca problemas”, argumenta, plenamente convencido de que centrarse en factores externos, como la opinión ajena o la proyección de la propia carrera, resulta contraproducente y nos desvía de lo esencial.

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