Actriz de '¿Y dónde están las rubias?' critica la representación de Onl*Fans hecha por Sydney Sweeney en Euphoria
En una entrevista reciente concedida a TMZ, la creadora de Onl*Fans y actriz de cine para adultos de 49 años, recordada por su paso en "¿Y dónde están las rubias?", manifestó su disconformidad con el tipo de contenido que publica Cassie (el personaje interpretado por Sydney Sweeney) en dicha plataforma de suscripción. Específicamente, criticó las filmaciones donde se le ve posando con ropa traslúcida, las piernas abiertas, peinada con dos coletas y llevando un chupón en la boca.
“Hay muchísimas cosas que no se pueden hacer. Todo ese asunto de niños y bebés es repugnante… No se puede involucrar a menores de edad de esa manera. O sea, se puede hacer hasta cierto punto si es algo muy, muy juguetón, como si un adulto se comportara como un niño. Pero la forma en que se manejó fue asquerosa, repugnante y vil".
Ward criticó la forma en que Onl*Fans ha sido retratado en estos episodios, diciendo que "se burlan de los creadores de Onl*Fans" en lugar de "celebrarlos".
“Dice lo raros y espeluznantes que son”, insistió Maitland . “Hay muchísimos creadores que trabajan muy duro para construir sus marcas cada día, y esto es realmente hipócrita”.
En una declaración a Fox News Digital, Ward reiteró su postura sobre la forma en que el programa retrata a las modelos de Onl*Fans, señalando que "este programa trata el trabajo sex*al como un acto de circo, un espectáculo de fenómenos".
“La representación que hace Sydney Sweeney de una creadora de Onl*Fans perjudica a las trabajadoras sex*ales, personas reales con vidas, familias y trabajos, al ridiculizar no solo lo que deciden hacer con sus cuerpos y sus vidas, sino también a ellas como seres humanos”, dijo Ward. “Esta serie trata el trabajo sex*al como un espectáculo de circo, un circo de fenómenos. Y, por supuesto, utilizan el estereotipo tradicional de rubia tonta y voluptuosa que haría cualquier cosa por dinero y un poco de fama, incluso posando como un perro lamiendo un cuenco y ofreciendo fantasías ped*filas, como la que se dedica al trabajo sex*al”.
Añadió: “Porque, claro, no se puede ejercer el trabajo sex*al a menos que se esté desequilibrado y se carezca de principios. Esto solo refuerza los estereotipos falsos y dañinos contra los que las trabajadoras sex*ales tienen que luchar a diario. Es una completa desconexión con la realidad. Sé que es ridículo, pero mucha gente ya cree estas cosas sobre las trabajadoras sex*ales, y esto solo perpetúa esos estereotipos perjudiciales. El trabajo sex*al se trata como una broma, una especie de espectáculo secundario que resulta divertido usar para provocar risas y generar clics. Hollywood lo vuelve a hacer”.

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