Greg Nicotero, el responsable de los efectos especiales de la serie además de productor ejecutivo y director de algunos de sus capítulos, explica el trabajo que hay detrás de los caminantes.
Primer paso: formarse en la “escuela de zombis”. “Es muy divertido. Dividimos a los aspirantes en grupos de 20 personas y les proponemos unos ejercicios, como ver cómo reaccionan en caso de que al otro lado de la puerta haya un zombie. Eso me da la oportunidad de ver cómo se mueven y darles consejos”.
Con este sistema, cada temporada eligen a unas 200 o 300 personas para hacer de muertos vivientes, una selección para la que tienen en cuenta tanto la estructura ósea de las personas como sus cualidades como actores. “Si tienes una persona con un aspecto genial pero que anda como Frankenstein, no sirve. Tienen que ser capaces de actuar y de morir de forma espectacular a manos de los protagonistas”
Después llega el trabajo para transformarles en zombis, un trabajo que hacen de forma artesanal a partir de moldes y protésis. “Diría que actualmente tenemos unos 400 moldes diferentes para caras de zombis que son usados una y otra vez combinándolos”.

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