Por Aby Alfaro

Netflix: 2018.
Director: Scott Frank.
Una temporada: Siete capítulos.
A pesar de que los wésterns se han vuelto un género un poco difícil para llevar actualmente, solo resultando interesantes algunos a los que dan un giro inesperado como en el caso de Westworld, pero, fuera de eso las historias que se exploran pueden ser un tanto repetitivas, la típica historia del grupo de forajidos que luchan con los hombres del Sheriff de un pueblo perdido en el lejano Oeste norteamericano, donde la ley no vale y el crimen gobierna las recién formadas calles de los pueblos, puede sonar que no ofrece nada nuevo. Y Godless no es una historia diferente, sin embargo, para el creador y director Scott Frank la visión fue crear un enfoque alternativo dentro de un wéstern tradicional, una miniserie en la que se esconde una propuesta innovadora: la inclusión. Hay Toque feminista que encaja perfecto en la actualidad y en la historia como tal.
La historia comienza con Alice Fletcher, una viuda, que en plena madrugada decide ayudar a un hombre moribundo que llega cabalgando sin fuerzas hasta sus terrenos, el hombre resulta ser Roy Goode, un ex miembro de un grupo de bandoleros liderados por Frank Griffin, un amenazador forajido que está aterrorizando el Oeste intentando atrapar a Roy, su compañero, que era como un hijo, pero que se convirtió en su enemigo mortal.
La trama a grandes rasgos es ésta, aunque la historia y su esencia está en los matices.
El pueblo donde se desarrolla es LaBelle, que ahora es gobernado por mujeres, es el escenario de las situaciones que se desarrollan en la serie y es que después de un desastroso accidente todos los hombres del pueblo mueren. Pero, lo que hace plenamente interesante a está serie, además de desarrollar temas tan importantes como el feminismo, es que las actuaciones y los personajes son una joya. Michelle Dockery (Downton Abbey) quien interpreta a Alice Fletcher, es la que lidera el reparto, con una actuación fascinante dotando a su Alice (probablemente la protagonista de la serie) de dureza y alma, un personaje para el recuerdo. Jeff Daniels (lo recordamos como uno de los Dos tontos muy tontos) como Frank Griffin y que con este personaje ganaría un Emmy como mejor actor de reparto en 2018. Cada vez que aparece en pantalla resulta magnético y aterrador, da auténtico miedo este hombre y las atrocidades que cuenta y lleva a cabo en pantalla, desde el inicio hasta el final con una historia cruda que lo hace ser el villano que es.
Y Jack O’Connell (visto en films como Unbroken o 71), muy convincente con uno de los roles más agradecidos del show: “el bueno” (no en vano se llama Roy Goode), y el personaje de Mary Agnes, al que da vida la actriz Merritt Wever, con un personaje atípico en este tipo de producciones y sobre la que recae buena parte del peso simbólico de la trama.
Visualmente, la serie es muy buena, los planos generales, de conjunto, la paleta de colores muy apegados al estilo y los impresionantes cuadros en movimiento aderezados con una bonita banda sonora que nos introduce de lleno en aquellos salvajes y hermosos parajes, la hacen bastante interesante, increíble con los paisajes de una Norteamérica salvaje.
Godless es un drama a ratos épico, a ratos costumbrista, en el que tienen cabida importantes temas como la familia, la lealtad, el crisol racial y la liberación de la mujer. Todo en una trama que se toma su tiempo para desarrollar unos personajes entrañables llenos de arcos y que intentan sobrevivir (haciendo lo correcto o no) en un mundo crudo y brutal. Una miniserie de gran potencia visual y dramática, con un desenlace para quitarse el sombrero (nunca mejor dicho).

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