Durante 1998, un equipo de aproximadamente 150 profesionales se encontraba en los estudios de Pixar trabajando arduamente en el modelado, animación y montaje de Toy Story 2, una producción que llevaba diez meses de desarrollo y cuyo estreno estaba programado para noviembre de 1999; sin embargo, un miembro del personal ejecutó accidentalmente el comando de borrado masivo "rm –rf" en su ordenador, una acción que, sin que se percatara de inmediato, desencadenó la pérdida catastrófica del 90% de todo el material avanzado para la película.
Ante el inminente pánico que comenzaba a dominar a los altos mandos, el equipo se trasladó de urgencia al domicilio de Galyn Susman, una trabajadora que se encontraba laborando a distancia tras haber dado a luz recientemente, con el fin de verificar si ella conservaba los archivos en su equipo. Con extremo cuidado, procedieron a trasladar toda la computadora y los discos de almacenamiento de vuelta al estudio.
Gracias a que los respaldos de la empleada estaban actualizados hasta quince días atrás, el daño real se limitó "únicamente" a la labor realizada durante esas últimas dos semanas y no al acumulado de diez meses. Al combinar esa información con los fragmentos de datos que milagrosamente no alcanzaron a eliminarse en las estaciones de trabajo de la compañía, el equipo logró restaurar la práctica totalidad del largometraje.

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