Durante una entrevista en 2017 con el diario brasileño Folha de São Paulo Moore mostraba su postura en contra de los superhéroes al sostener que, a pesar de la progresiva inclusión dentro del género, el concepto de individuos que adoptan identidades secretas con trajes y capas para imponer la justicia está profundamente ligado a los ideales supremacistas blancos sobre una raza superior.
"También quisiera señalar que, salvo por un puñado de personajes no blancos (y creadores no blancos), estos libros y estos personajes icónicos siguen siendo, en gran medida, fantasías supremacistas blancas de la raza superior. De hecho, creo que se puede argumentar que "El nacimiento de una nación" de D.W. Griffith es la primera película estadounidense de superhéroes y el punto de origen de todas esas capas y máscaras".
"El nacimiento de una nación" (1915), la ambiciosa producción cinematográfica de David Wark Griffith, es ampliamente reconocida en la historia del cine tanto por sus innovaciones técnicas como por su infame carga ideológica, la cual promueve abiertamente el racismo y la supremacía de la raza blanca. A través de una narrativa profundamente sesgada sobre la Guerra de Secesión y el periodo de Reconstrucción en los Estados Unidos, la película retrata a la población afroamericana mediante estereotipos grotescos y peligrosos, presentándolos como una amenaza destructiva para el orden social y moral del país. El argumento alcanza su punto más polémico al posicionar a los miembros del Ku Klux Klan como héroes patrióticos e idealizados que acuden al rescate de la nación, justificando sus actos de violencia como una defensa necesaria de la soberanía blanca. Esta representación no solo manipuló la historia, sino que tuvo un impacto devastador en el mundo real al avivar la popularidad y provocar el resurgimiento de dicha organización extremista, consolidando al filme como una de las piezas de propaganda supremacista más influyentes y dañinas del siglo XX.

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