Luego de muchos episodios de
relleno, finalmente la producción de TWD se animó a ponerle algo de acción a la
serie, cosa que había perdido hace mucho.
No es necesario pasarse episodios
completos contando historias simples y básicas como el que tuvo Tara en
febrero, episodios que se podían juntar en uno o dos capítulos, pero ahora ese
no es el tema. Pues por fin TWD llega a ser lo que era en un comienzo una serie
llena de acción, pero sin dejar de la lado las emociones humanas, pudimos
apreciar nuevamente la confianza que se tienen a si mismo Los Salvadores estos
tipos que usan las armas y la violencia cual matón de escuela, ya que sin darse
cuenta están generando demasiado rechazo de parte de sus víctimas tanto de
Ezequiel como Rick y las otras comunidades a las que tienen sometidas.
Tras la muerte (necesaria) del
joven Benjamín, ya que si solo mataban a Richard, Ezequiel no tomaría las
acciones que asumimos tomará, Richard era un personaje que por su temperamento
moriría más temprano que tarde y era una muerte que Ezequiel podía tener en el cálculo,
en cambio Benjamín era el futuro, un joven que estaba siendo entrenado y que se
había ganado el aprecio de muchos en el Reino.
Lo interesante es la reacción de
Morgan que compara la muerte de Benjamín con la de su hijo Dune, esto lleva al
tipo nuevamente a los delirios que tuvo en temporadas pasadas y que hizo que se
alejara de la comunidad de Rick. Pero creo que esta vez esos demonios que lleva
Morgan ayudaran en mucho a que se pueda concretar la batalla con Los
Salvadores, esto aunado a Carol quien ya
sabe que es lo que paso con Glenn y Abraham son un cóctel excelente para ver más
acción, drama y suspenso en los episodios que le quedan a esta temporada. Como
es sabido TWD no es solo una serie de zombis, pero ya estaba cayendo en lo que parecía
una novela sin rumbo, con episodios que no lograban capturar la esencia de lo
que son los comics.

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