El acto final de Star Wars: The Last Jedi estuvo plagado de emociones hasta la última escena. La secuencia final nos entrega un cierre separado de la acción principal de la historia que dejó a más de un fanático especulando con diversas teorías.
Tal como sucedió a la mitad de las otras dos trilogías, la escena final muestra el camino adelante para los Jedi no solo en la próxima película, sino en el resto de la saga. Un ejemplo de esto es lo que pasó al cierre del Episodio II, que dio inicio a todo el arco de la Guerra de los Clones.
En The Last Jedi, la película culmina con Telmiri Blagg narrando las aventuras de Luke Skywalker a otros dos niños de Canto Bight. El personaje es introducido a mitad de la película, cuando Finn y Rose arriban al planeta, hogar del casino más importante de la galaxia.
Es allí que descubren la triste realidad detrás del lujo, el juego y las apuestas: niños esclavos, tráfico de armas y maltrato animal. Uno de esos niños esclavos es Telmiri , quien ayuda a la dupla a escapar del planeta luego de que Rose le mostrara su anillo, que tenía el escudo de la Alianza Rebelde.
En el final, el relato del niño es interrumpido por sus amos, quienes obligan al grupo a volver a trabajar. Es en ese momento que sucede la revelación: uno de los niños (¿Telmiri?) toma una escoba, que vuela hacia su mano y comienza a barrer. La suciedad, sin embargo, no parece estar relacionada con el movimiento de la escoba, sino al de una fuerza exterior más poderosa.
Entonces nuestro ¿futuro héroe? levanta la escoba y. sosteniéndola como un sable, mira hacia las estrellas del cielo nocturno, revelando en su mano un anillo con el emblema de la Alianza Rebelde. Esto de por sí, despertó muchísimas comparaciones con el pasado de Anakin como esclavo en Tatooine.

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