A catorce años de su partida aun se recordado
El 10 de octubre de 2004, Nueva York, Estados Unidos; fallece el célebre actor Christopher Reeve, uno de los más recordados y queridos dentro de Hollywood por sus legendarios papeles. Reeve, había nacido en 1952 y desde joven desarrolló su vida en el campo artístico hasta que logró su tan ansiado debut en Broadway en 1976, una obra llamada “A Matter of Gravity” junto a Katharine Hepburn. Si bien su paso por Broadway continuaría dos años más, dio su salto a la fama en 1978 cuando interpretó al histórico Superman (cuyo nombre allí era Clark Kent) en la película “Superman”.
El éxito total en taquilla de este film lo convirtió a Reeve en estrella mundial, por lo que poco después rodó otras tres secuelas de la saga: Superman II en 1980, Superman III en 1983 y Superman IV en 1987, siendo esta ultima la menos exitosa de la serie. Con toda su fama ya dada, Reeve se convirtió en activista y trabajaba por causas sociales, por lo que contribuyó en las Olimpiadas especiales, además de que asistía como invitado a conferencias, reuniones y daba charlas sobre los problemas sociales, enfermos y personas con parálisis que necesitaban ayuda, haciendo incluso donaciones. Trabajó por el medio ambiente y también visitaba hospitales de niños enfermos cuyos últimos deseos eran conocerlo, siendo esta faceta la más humana de Reeve, que nunca la había perdido.
Sin embargo, el 27 de mayo de 1995, la vida de Christopher Reeve dio un vuelco cuando sufrió un accidente de equitación en el cual se rompió el cuello que le provocó la fractura de dos vértebras cervicales, lo que le seccionó la médula espinal, perdiendo la movilidad total de su cuerpo. A partir de ese momento su salud se deterioró cada día más y fue finalmente en octubre de 2004 cuando sufrió un paro cardíaco y entró en coma para finalmente fallecer al día siguiente. Reeve fue uno de los actores más queridos de su época por mostrar siempre su lado humano.

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