Glass (2018) Dir. M. Night Shyamalan
-- ¿Cuál es mi superpoder?
-- Tener siempre nueve años. Puedes ver el mundo como realmente es.
Dentro de las primeras propuestas destacadas del naciente 2019 se encuentra Glass. La última entrega de una trilogía que inició en el 2000 con 'Unbreakable' y prosiguió en 2017 con 'Split'. En primera instancia cuando me enteré de que las historias estaban vinculadas me mostré un tanto escéptico.
Después de ver la ejecución y el tratamiento que imprime el director. Todo queda muy claro : tres tipos ''inadaptados'' que son tan diferentes que no encuentran su propósito.
Un hombre de huesos frágiles y mente poderosa que cree fervientemente en las temáticas planteadas en los cómics aterrizándolas con sabiduría en el mundo real.
Un hombre sobreviviente de un trágico accidente de tren; lo que lo convence de su invulnerabilidad.
Y, finalmente, un hombre que lleva dentro de si 23 personalidades. Una de ellas, llamada 'La Bestia' que lo dota de una fuerza extraordinaria.
En mi percepción los senderos narrativos elegidos son notables al decantarse por la exploración mental y psiquiátrica de los tres individuos en un ambiente aislado y controlado.
Hay un énfasis en las experiencias traumáticas de la niñez, afirmando que allí es donde se define la salud mental de un adulto.
La vinculación entre ellos es más fuerte de lo que parece.
Todo los personajes, incluso los de reparto, tienen un peso específico, ya que son solidarios y entienden el valor de cada uno de ellos y sus fascinantes singularidades, a las que los 'expertos' en salud mental consideran como anormales.
En su antecesora, 'Split', el personaje de personalidades múltiples hablaba constantemente con una de sus secuestradas respecto a su visión de las personas que conforman el mundo : Los Rotos (puros) y los Impuros. Los impuros han transitado sin complicaciones por la vida, por lo que su visión de la realidad es limitada al desconocer la dualidad luz / sombra propia de la naturaleza humana.
En cambio, los rotos / puros, conoces el lado oscuro de la existencia y de una u otra forma lo han sabido sobrellevar, lo que los dota de una superioridad por saber confrontar las cárceles mentales que derivan de traumas y situaciones que dejan marcas permanentes.
Retomo estos conceptos porque Shyamalan los utiliza para crear subtextos inteligentes referentes al control que ejerce el sistema y su preocupación por las personas que se salen de los moldes establecidos.
La metáfora de equiparar a personas en apariencia disfuncionales con superhéroes realmente funciona.Justo así establece su característica vuelta de tuerca en el tramo final.
Nada más desafiante y alarmante para los que manejan los hilos del mundo tras bambalinas que la multiplicación de individuos que se salen del patrón y tienen dones excepcionales. Gente que hace de sus peculiaridades una estafeta; ya que creer en uno mismo es un estado contagioso. En un sistema que apuesta por la uniformidad de pensamiento esto es una transgresión.
Altamente recomendable. Con varias capas sustanciosas en el guion que se prestan para el análisis con amigos y café.
8.5/10 ★★★★★★★★☆☆

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