Por Javier Barón Rodríguez
Prospect (2018) Dir. Christopher Caldwell, Zeek Earl
Desde mi niñez quedé fascinado con el género de ciencia ficción.
Viajes espaciales a galaxias lejanas, la inmensidad del universo, el recorrido de los astronautas a planetas ignotos, su interrelación en la nave, la búsqueda de otras civilizaciones; otros seres, vida inteligente y todos los misterios y sorpresas que estas misiones intergalácticas pudieran deparar.
Mi primer contacto con el género vino con la saga de películas del Planeta de los Simios. Impactado quedé con la escena en la que Charlton Heston cae de rodillas impotente ante una estatua de la libertad en ruinas que le confirmaba el fin de la civilización de acuerdo a como la había conocido y de golpe lo hacía percatarse que su viaje espacial era un viaje a la misma tierra en un futuro distante que a la vez lo alcanzaba. Un final demoledor.
Por su naturaleza temática apostando a lo desconocido y a lo que a veces resulta inasible por la vastedad e infinitud del universo, su potencial para desarrollar historias, es muy amplio.
Claro, generar esos universos y las naves que las surcan requiere grandes presupuestos que reflejen su magnificencia, lo que a veces lleva a que algunas películas se enfoquen demasiado en el diseño de arte y presenten un guion endeble. Tenemos el ejemplo claro en la reciente 'Passengers' de Morten Tyldum.
A lo que voy es que Prospect desafía las ideas preconcebidas de que son indispensables grandes presupuestos para abordar el género.
Creativa y utilizando de manera eficiente sus recursos, nos presenta a un padre y su hija adolescente que trabajan en una luna alienígena como extractores. Una luna que ha sido colonizada por los humanos y en la que han encontrado una gemas preciosas que son muy cotizadas y se venden a precios exorbitantes en La Tierra.
Las gemas se encuentran en los tallos de unas plantas y deben extraerse con precisión milimétrica ya que de no ser así, si se hace un corte impreciso, emana un gas tóxico de la planta que derrite la gema. Su valor ha suscitado un ambiente de codicia generalizada entre los que trabajan en aquella luna llena de gases tóxicos fluorescentes que flotan en el ambiente del frondoso bosque.
En primera instancia parece que la chica es muy vulnerable, frágil, carne de cañón para todos los depredadores de gemas que rondan. Con la progresión de los sucesos se muestra que es la más inteligente, capaz, hábil y de a poco va mostrando un temple de acero para manejar todas las vicisitudes que se le van presentando. Ella es la única que ve con claridad que de nada sirve tener las gemas si no pueden salir de allí. Quedándose de súbito sin su padre que sucumbe por su obcecación y avaricia. Es así que encuentra un aliado inesperado en un enemigo que dadas las circunstancias los obliga a hacer equipo para salir vivos de ese lugar inhóspito y buscar una posibilidad de regresar a casa.
Lo plasmado en pantalla se centra en las actitudes decadentes de los humanos en un habitat extraterrestre, la torpeza y ambición desmedida de los humanos siguen presentes a millones de años luz. de distancia.
A pesar de la desconfianza inicial, Cee (una estupenda y guapa Sophie Thatcher) y Ezra (Pedro Pascal), terminan complementándose; él con su experiencia y ella, con la habilidad y resiliencia que los hace fuertes en momentos álgidos.
Una sobresaliente aventura que se da tiempo de mostrar las virtudes y defectos de los personajes. El bajo presupuesto se equilibra con la calidad interpretativa y el atractivo tratamiento del argumento. Dejando en claro que en donde hay imaginación y compromiso aplicados al servicio de un proyecto se pueden lograr buenos resultados sin importar el presupuesto limitado
8/10 ★★★★★★★★☆☆

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