The Silence (2019) Dir.John R. Leonetti
Me atraen poderosamente las historias que acometen atmósferas apocalípticas en las que la cotidianidad y el sistema en el que vivimos inmersos son aniquilados de súbito por fuerzas impredecibles que desnudan de tajo la vulnerabilidad de los humanos.
Distopías que por su naturaleza permiten hacer apuntes filosos e incisivos sobre la sociedad y quienes la conforman.
Es una etapa del mundo en la que el ruido es cosa usual. Las grandes concentraciones urbanas nos inundan con sonidos no deseados a todas horas : motocicletas, camiones de carga, el tráfico en las avenidas, negocios anunciando sus mercancías con música a todo volumen. Vivimos en sociedades ruidosas en la que el silencio se convierte en algo difícil de encontrar.
Durante unas excavaciones en unas cuevas cercanas a los Montes Apalaches, se destapa una cueva que encerraba a unas grotescas aves, son agresivas en extremo, ciegas, carnívoras y con capacidad auditiva extraordinaria para detectar sonidos casi imperceptibles.
De a poco se extienden como plaga por Norteamérica obligando a sus habitantes a desenvolverse en un silencio constante para sobrevivir. La premisa suena similar a la de películas recientes, 'A Quiet Place' y 'Birdbox'.
Cada una tiene su propio cauce y en 'The Silence', es la unidad familiar. Preservarla. Mantenerse juntos, luchando y enfrentando los desafíos y vicisitudes que les presenta el tener que moverse con sigilo para eludir a las aves que tienen infestado el cielo en acecho constante y buscando presas.
De entrada logran implementar tensión en el ambiente que es bien sostenida la mayor parte del trayecto.
Un matrimonio, su hija que ha quedado recientemente sorda, su hermano menor, la abuela con una enfermedad terminal, su perro y el mejor amigo del padre, emprenden una huida de la ciudad pensando que en el campo las cosas irán mejor.
Las cosas suceden con velocidad y a diferencia de otros filmes con temáticas similares en la que los protagonistas agobiados por la presión cometen errores garrafales, aquí, eso no sucede.
Son personajes inteligentes que se mueven con cautela e ingenio sopesando las decisiones que deben tomar acertando la mayoría de las veces. Conforme transcurre la trama surge la empatía; los ves enfrentando la adversidad con habilidad e imaginación y deseas que se salven, que encuentren el camino a un lugar seguro.
Es en la resolución, en el trayecto culminante de los últimos 20 minutos en los que la cinta decae. Después de sembrar la estupenda y lúcida idea de que en tiempos de crisis hay un auge de los fanatismos religiosos radicales que brotan por doquier, cuando la chica ve por internet que en varias ciudades están crucificando a personas, no logran darle cierre a estas observaciones. El final es apresurado, hay una subtrama importante que queda inconclusa y uno se pregunta, ¿Qué diablos le pasó al director para incurrir en el autosabotaje de esa manera? nos entrega 70 minutos muy buenos y no sabe como cerrar con la misma solvencia.
A pesar de ello tiene sus méritos para ser vista y disfrutada.
7.5 Estrellas

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