A pesar de que más del 25% de la población en Estados Unidos vive con alguna discapacidad, su representación en pantalla es inferior al 3 por ciento, una brecha que motivó a Mark Whitley, presidente y director ejecutivo de la organización sin fines de lucro Easterseals Southern California, a expresar su agradecimiento hacia Pixar por promover un mensaje de inclusión y tolerancia dentro de la trama de Toy Story 4 a través de su centenaria labor ofreciendo recursos indispensables para dicho sector.
En un artículo especial publicado en Variety bajo el título "Toy Story 4 muestra cómo la representación de las discapacidades puede cambiar el mundo", Whitley abordó la visibilidad que recibe la comunidad con discapacidad en los medios de comunicación, ejemplificándolo con la breve escena del primer día de jardín de niños de Bonnie, donde se aprecia fugazmente que uno de sus compañeros de clase utiliza un implante coclear.
“‘¡Soy yo!’ Esa fue la reacción de un pequeño miembro de la audiencia con un implante coclear. Por primera vez en su vida, se vio representado en la pantalla a través de un feliz estudiante de kindergarten en la clase de Bonnie que tenía un implante verde brillante, gracias a Pixar. Para muchos espectadores, esto puede haber sido un pequeño detalle pasado por alto en el fondo de una escena, pero para los casi 100 mil estadounidenses con un implante coclear, o los miembros de su familia, esto fue una gran victoria”, escribió Whitley.
El autor invitado resalta que esta no constituye la única muestra de discapacidad en el largometraje, ya que la trama pone de relieve la fortaleza y la actitud positiva de Bo Peep tras haber perdido una de sus extremidades, priorizando en todo momento el valor de abrazar las singularidades individuales. Asimismo, Whitley sostiene que, aunque no se trata de una representación perfecta, la incorporación de dichos personajes y sus respectivas enseñanzas representan un avance significativo en el camino correcto.
“La inclusión comienza con la conciencia y continúa con la acción. Todavía hay trabajo por hacer para que las personas con discapacidades tengan más tiempo en pantalla y una representación más auténtica. Estas simples acciones y consideraciones no solo significan el mundo para aquellos que finalmente se ven a sí mismos en la pantalla, sino que también pueden cambiar la forma en que el mundo define y ve las discapacidades”, concluyó.

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