La cuarta entrega cinematográfica de los juguetes favoritos del público llegó a los cines en 2019 para cautivar tanto a las nuevas generaciones como a los espectadores millennials. Esta esperada trama enfoca nuevamente su narrativa en Buzz Lightyear y Woody, dos entrañables compañeros que consolidan un profundo y conmovedor lazo afectivo entre sí, al mismo tiempo que estrechan su conexión con los niños encargados de darles vida en sus juegos.
A pesar de aparecer en contadas ocasiones, Bonnie empieza a dejar de lado a Woody para jugar con Jessie, una elección comprensible pero que lastima profundamente el orgullo del comisario. Relegado al armario a la espera de ser elegido, el vaquero no titubea en salir al rescate de la pequeña cuando nota que requiere su ayuda. Este escenario evoca el desenlace de Toy Story 3, cuando Andy, antes de partir a la universidad, entrega la mayor parte de sus pertenencias a la niña pero decide conservar a Woody; no obstante, el joven ignora que su muñeco predilecto se ha ocultado voluntariamente en el contenedor de donaciones y, aunque intenta recuperarlo al percatarse del hecho, cede ante la insistencia de la pequeña por quedarse con él.
"Ahora, Woody ha sido mi compañero desde que recuerdo. Es valiente, como los 'cowboys' deben ser. Es amable, inteligente, pero lo que hace a Woody especial es que nunca te dejará. Siempre estará ahí para ti no importa lo que pase. ¿Puedes cuidarlo por mi?", estas son las frases finales que Andy le dedica a la pequeña, quien acepta la petición mientras estrecha al vaquero entre sus brazos; no obstante, en el transcurso de la cuarta entrega queda en evidencia que ella termina relegándolo y omitiendo los cuidados que correspondían, incumpliendo así el especial encargo que Andy le había encomendado.

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