Charlamos con la actriz española Ana Suñer donde hablamos sobre su carrera como actriz de teatro, danza y mucho más.
1.- ¿Recuerdas como fue el inicio de tu trayectoria teatral en “Póker de Reinas”? Cuéntanos acerca de esa experiencia.
1.- ¿Recuerdas como fue el inicio de tu trayectoria teatral en “Póker de Reinas”? Cuéntanos acerca de esa experiencia.
Sí, por supuesto. Yo había empezado a hacer teatro en el instituto, pero en ese momento para mí el teatro era un lugar donde conocerme, un lugar donde jugar creando con mis compañer@s. Fue una experiencia casi terapéutica diría yo. Hacíamos ejercicios sobretodo centrados en fortalecer la confianza, tanto en ti mismo como en la relación con el resto.
Después cuando iba a empezar mi carrera universitaria no sabía si continuar o no, así que me uní a la compañía Poker de Reinas para averiguar y responder a mi pregunta de qué significaba para mí el teatro.
Teniendo en cuenta la experiencia que tenían mis compañer@s de la compañía, yo les tenía mucho respeto, pero me acogieron con los brazos abiertos desde el primer momento, y junto al Director, pude aprender mucho a través de ellas. Este vez, estaba trabajando de forma más seria, donde si bien me conocía más a mí misma, lo hacía a través de conocer más a mi personaje.
Mi primera obra de teatro con la compañía Poker de Reinas fue todo un reto, y me lo tomé como tal. Cuando terminó el estreno y la gente de público respondió con tanta emoción, di el reto por superado. Y tomé la decisión de formarme de forma profesional.
2.- ¿De acuerdo a tu experiencia cuales son las cosas básicas para hacer una buena interpretación?
Verdad. Saltar a la vida de la escena, asimilando el riesgo e intentando superar los conflictos por los que está pasando tu personaje. Y asumes las consecuencias del resultado. Para mi actuar es un acto de valentía. Muchas de las situaciones a las que te enfrentas en escena significan momentos cruciales en tu experiencia vital, donde hay mucho que ganar y mucho que perder, conflictos emocionales donde las necesidades humanas se ponen en juego, por este motivo sumergirte en estos mundos es una decisión consciente, para acto seguido dejarte caer en el motor y ritmo de la escena.
Y para conseguir la verdad, se necesita mucha imaginación.
De ahí que nosotros, actores y actrices necesitemos tanto entrenamiento.
3.- ¿Cómo surgió tu amor por el teatro?
Me llegan a decir que iba a ser actriz profesional hace 5 años y no me lo hubiera creído. Realmente, el amor por el teatro nació durante esos procesos de creación en los ensayos, el descubrir a tu personaje y su vida, su relación con el resto de los personajes, darte cuenta de que la vida se abre camino constantemente y tu solo debes tener los ojos despiertos para captarlo, y puede que más tarde, comprenderlo. Y también, la respuesta del público. Cuando haces tu trabajo con pasión, y la gente te responde con gratitud, es simplemente increíble. Todo el esfuerzo y sacrificio tiene sentido. Dar tu corazón en un escenario y que te lo devuelvan con tanto cariño y tacto, te da una fuerza excepcional. De todas formas, ¿qué sentido tiene nuestro trabajo sin el público?
4.- ¿Has recibido el apoyo de tus familiares y amigos en esta experiencia?
Tengo su apoyo. Al principio se oponían, porque es una profesión tremendamente inestable y precaria, lo cual tienen razón. Pero han sido las primeras en venir a verme en los estrenos, y las primeras en decirme que continúe. Sin su apoyo no llegaría hasta donde he llegado, y continuar en este camino.
5.- ¿Cómo definirías con tus palabras a un buen actor?
Para mí un buen actor o actriz es quien expresa la verdad del momento. Parece sencillo, y supongo que lo es. Pero lo sencillo nunca es fácil, y debes tener la técnica bien entrenada. El nivel de compromiso es altísimo, trabajar con emociones requiere de una entrega y pasión precisa, además de mucho cuidado de uno mismo. Se necesitan muchas horas de trabajo y disciplina para dar vida a un personaje a un nivel complejo y específico. La etapa de creación es muy intensa fuera y dentro de los ensayos. Por lo que, si tuviera que resumirlo, diría que: estar física, mental y emocionalmente disponible para cualquier circunstancia a través del ejercicio de la imaginación, la escucha durante la escena, mucha disciplina y pasión.
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6.- Estás graduada de Sociología ya. Cuéntanos lo que han sido de tus proyectos hasta el momento
En estos momentos estoy focalizada en mi carrera como actriz. Pero mi trabajo de final de grado investigaba sobre la significación de la acción sindical desde el punto de vista de las socias y socios de la Asociación de Actrices y Actores, Directoras y Directores Profesionales de Cataluña (AADPC). Ya en la carrera las ramas que más me llamaban la atención era Sociología de la Educación, Sociología de la Cultura y Psicología Social.
Con mi TFG, me interesaba mucho indagar en la falta de organización política y la debilidad de conciencia sindical por parte del gremio teniendo en cuenta el marco sociopolítico que nos envuelve: unas tasas de paro elevadas y un estado de precariedad insostenible. Por no hablar del sesgo de género dentro de la profesión que afecta directamente a tu potencial laboral dentro del mercado como actrices y actores.
Ya lo decía Lorca: “Un pueblo que no ayuda y no fomenta su teatro sino está muerto, está moribundo; como el teatro que no recoge el latido social, el latido histórico, el drama de sus gentes y el color genuino de sus paisajes y de su espíritu con su risa o con su lagrimas no tiene derecho a llamarse teatro, sino esa horrible cosa que se llama matar el tiempo”.
A lo largo de la historia, el teatro ha sido objeto de transmisión de la cultura, de las costumbres, de creencias y valores sociales, un reflejo donde se interpretan el comportamiento humano y las lógicas que las explican desarrolladas por una comunidad cultural determinada. Opino que, por este punto, el arte dramático es un escenario sumamente interesante para estudiarlo bajo la mirada sociológica.
7.- ¿Cómo fue tu experiencia incursionando en la improvisación?
Sumamente fascinante. No sabes lo que puede pasar. Como en la vida, te enfrentas a lo inesperado. Es un ejercicio opino que fundamental para el entrenamiento actoral, porque no sólo activas la imaginación, agudizas la escucha y tu capacidad de reacción, sino que te entrenas junto a la incertidumbre, la sensación de peligro que te acompaña porque simplemente no tienes ni idea de lo que puede sucederte. Es como dejarte caer de espaldas, sin saber quién hay detrás, si es que hay alguien. Tienes que estar dispuesto a correr ese riesgo. Y es muy emocionante. Todo un regalo. Lo bueno de esta profesión, es esta capacidad de crecimiento, de salirte de tu zona de confort y exponerse a unas circunstancias que no controlas y te afectan enormemente.
8.- ¿Cómo fue tu primera vez sobre un escenario?
Me quería morir. Sentía vértigo y pánico. No paraba de dar abrazos a mis compañeras. Me peguntaba que hacía allí y por qué me había metido en esto. El momento previo a un estreno detrás del telón es toda una experiencia emocional. Espero que esa sensación de estar al borde del abismo, y saber que vas a saltar antes de contar hasta 3, no termine nunca. Después, una vez empieza la obra, todo pasa. Ya no eres tú. Sales siendo otra persona que tiene cosas más importantes de la que preocuparse: vivir la vida que le ha tocado vivir. Y tú sales dándole la oportunidad de vivir a ese personaje. Todo un honor.
9.- ¿Te gustaría incursionar más en la danza?
Siempre he bailado. La danza forma parte de mi vida. Por motivos circunstanciales no he podido formar en profesionalmente en este ámbito, pero nunca he dejado de bailar, desde flamenco a baile contemporáneo. Como actriz, mi cuerpo es mi instrumento de trabajo, y en el baile encuentro una oportunidad potencial de entrenarlo física, pero, sobre todo, emocionalmente. Es una vía para expresarse donde puedo encontrar mucha libertad.


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