Por: Alicia TorMon
Cruella de Vil, Cruella de Vil
She's born to be bad, so run for the hills
Cruella de Vil, Cruella de Vil
The fear on your face, it gives me a thrill
Los niños de los 90’s (que ahora pueden ser todo menos niños) recordarán claramente la película de 1996: 101 Dálmatas con Glenn Close (sí, era ella). En donde vimos a esta Cruella irreverente en persona y mala hasta el hueso. Autora de frases que no solo te hacían pensar de su egoísmo, tiranía o maldad, sino de su inteligencia también:
“Muchas mujeres brillantes se han dejado atrapar por el matrimonio, y ese es un error. Tú tienes talento, no lo desperdicies”.
Lastimosamente, al ser una película con un target infantil muy especifico, esa audacia a veces no era lo suficiente apreciada, pero no fue culpa de Cruella, después de todo tener 101 dálmatas en una película le quita el protagonismo a cualquiera.
Y no olvidemos que no era la primera aparición de esta villana genio de la moda, la primera película animada de Disney donde aparece el personaje fue estrenada en 1966, hace 55 años y la de 1996 tiene ya 24 años de su estreno (por si necesitaban sentirse viejos hoy).
La época de la primera, bueno casi: los 70’s, es en la que la adaptación del 2021 esta situada. La producción tan esperada, publicitada y, como todas las producciones recientes de Disney: atrasada por la pandemia (se esperaba que se estrenara en diciembre del 2020), por fin esta disponible en Disney+ con el indudablemente capitalizado Premiere Access que se vende por separado (hablando de maldad, solo hace falta ver a Disney) y también disponible en cines.
Pero bueno, me imagino que están leyendo esta reseña buscando una cosa, y esa es la respuesta a esta pregunta: ¿Logró Disney entregarnos una película de Cruella a la altura? ¿a la altura de Glenn Close? ¿a la altura de la animada de 1966? ¿a la altura de la mismísima Cruella?
Voy a empezar, antes de responder, planteando cual era mi mayor temor cuando la película fue anunciada:
La típica Apología al Villano
No es algo fácil de ignorar el que estamos en una cierta tendencia, casi podríamos decirle moda, en donde nos gusta centrarnos en el villano. No es una tendencia de pocos años o exclusiva de Disney, no olvidemos a Maléfica por allá del 2014 o más recientemente: Joker de 2019, entre muchos otros.
“it’s fun to be bad” (Es divertido ser el malo ¿cierto?)
Estamos en el punto donde el público infantil original (ese de los 60’s o 90’s, ustedes escojan) ha obviamente crecido, madurado y batallado con la adultez, y como consecuencia nos identificamos un poco, aunque sea un poquito, con el chico malo. Y tal vez, inconsciente o conscientemente, es una actitud que se proyecta también en las generaciones más jóvenes.
“Es un mundo cruel” después de todo
Y ahí esta el detalle, nosotros como audiencia (al menos quiero creer) no somos realmente malos, por lo que nos es imposible ir por el mundo creando caos y destrucción, PERO queremos ver estos personajes tener esa “venganza” hacia la sociedad en donde usualmente no querríamos que ganaran porque…pues son malos. Solo querríamos que se “divirtieran” un poco y que el héroe finalmente llegara a salvar el día y poner “orden”.
Al menos eso era así hasta que Hollywood nos trajo estas películas centradas en una nueva perspectiva, en donde el villano irremediablemente, al ser el centro de atención, se vuelve el héroe…o antihéroe más bien, y no es cualquier villano, sino ese ser malvado que vimos por primera vez en nuestra infancia. Justo ese es el motivo, entonces, por la que esa innegable maldad que se nos presentó desde un principio debe ser justificada. Debe haber una razón, es OBLIGATORIA una razón, para que el malo sea malo. Porque el villano no nace, se hace y es solo una victima que debe salir victoriosa y ser el héroe en su propia villanía. Al menos esa perspectiva es la que nos quieren mostrar.
Esto funciona en principio muy bien, incluso su éxito es obvio en los ejemplos anteriores, pero justo esa perspectiva era la que yo temía. Y es que ¿porqué no simplemente dejar al villano ser…no bueno? Cruella especialmente, la de los 60’s y los 90’s es audaz, inteligente, exitosa, emprendedora, egoísta, grosera, avariciosa…y mala, M-A-L-A. No le quitemos su crédito.
Quería ver eso en una película, denme un malo que nació malo, quiere ser malo, disfruta ser malo, se muestra como malo y aún así es el protagonista.
Y entonces nació Cruella (2021)
Esta película no solo tiene el mejor soundtrack que he visto en una producción de Disney desde Guardianes de la Galaxia vol.1, sino que visualmente es como si la semana de la moda y la Met Gala hubieran tenido un hijo con aquellos fantásticos videos Punk Rock de MTV o VH1. La ambientación de la época grita los 70’s sin distraerte de la trama, los personajes, la música y la ropa te transportan y te hacen desear estar ahí.
Emma Stone lo hace muy bien, su forma de caminar, de mirar y de hablar es como te imaginas que Cruella sería en sus inicios, te maneja las dualidades del personaje (inexistentes en las otras adaptaciones) y su locura de una manera increíblemente creíble. No le pide nada a Glenn Close pero tampoco iría tan lejos para decir que lo hizo mejor solo, diferente. Y como ninguna buena historia logra serlo sin un buen antagonista, me atrevo a decir que Emma Thompson lo hace perfecto.
La antagonista de esta película es una villana hecha y derecha, nacida y bien merecida, y Cruella…nuestra antihéroe, es nuestra protagonista que no se queda corta ante su némesis. Es esa perfecta balanza de aceptarse como inherentemente es y más importante como ella QUIERE ser: malvada, sin apologías, pero tampoco sin tener que llegar a esa horrible crueldad de querer hacerse su guardarropa con perritos. Ella simplemente es mala con la gente y eso, eso sí se le puede perdonar.
Pero no se alarmen, estamos hablando de Disney, tampoco esperen un personaje tan realísticamente villanesco, no hay violencia explicita o crímenes contra la humanidad. Vamos, no es como si Cruella se asemejara a un político en campaña en nivel de maldad. Pero sí nos manejan una actitud donde Cruella no se somete, donde no es que no pueda decidir entre lo bueno y lo malo, o que sea “cruel” inconscientemente. No, ella escoge ser así, es su elección ser desafiante, grosera, tirana, vaya, es su elección ser Cruella.
Véanla, acéptenla y emociónense. Es bueno ser bueno…con los buenos, pero a veces es más divertido ser malo con los malos, podríamos decir que eso es venganza, pero Cruella nos diría que es justicia poética.



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