En el 2015, cuando todavía estaba casada con Johnny Depp, viajó a Australia, como iban a permanecer en el exterior varios meses, tomaron la decisión de llevarse consigo a sus dos perros: Pistol y Boo.
Sin embargo, no cumplieron los procedimientos que requiere el gobierno australiano a la hora de ingresar animales extranjeros. De acuerdo a lo dictado por la ley, antes de trasladar a una mascota es necesario realizar una cuarentena de 10 días y, a su vez, hay que presentarlos en la aduana. Los actores no cumplieron ninguna de las dos y, cuando las autoridades amenazaron con sacrificar a los perros, se fueron en un jet privado.
Fuente: La Nación

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