"Mi amor" son las últimas palabras de Viserys antes de expirar en su lecho de muerte, consumido por el dolor y las alucinaciones de leche de amapola. Aunque quien ha estado con él unos segundos antes fuera la reina Alicent, cabe concluir que los últimos pensamientos de Viserys han sido hacia su anterior esposa, Aemma Arryn, que falleció durante el parto de su hijo Baelon en una escena de sangrienta violencia obstétrica.
Viserys cree que en vez de con su esposa está hablando con su hija Rhaenyra (Emma D'Arcy), quien le había preguntando la noche anterior si seguía creyendo en la profecía sobre Aegon el Conquistador que le contó cuando era pequeña; en esencia, la canción de hielo y fuego que da nombre a la saga de George R. R. Martin.
Viserys encuentra la energía suficiente para responder desde la cama, pero su mente nublada le lleva a confundir a Alicent con Rhaenyra, de modo que la confusa monarca no entiende las palabras de su marido. Este viene a declarar que está convencido de que ella (Rhaenyra) es quien debe cargar con el peso de la profecía de Aegon sobre un Príncipe Que Fue Prometido y que para que en el futuro deberá "unir al reino contra el frío y las tinieblas".
Esto es un problema evidente, porque las últimas palabras del rey parecen estar dando alas a las intenciones de Alicent, ya de por sí sólidas, de poner en marcha un cambio en la línea hereditaria del trono. Por si fuera poco, ahora puede utilizar estas confusas declaraciones en favor de su hijo Aegon.
Fuente: Cinemanía

Comentarios
Publicar un comentario