Por Alicia TorMon:
Hace poco fui al cine a ver Black Panther: Wakanda Forever sin esperar una obra maestra o una película que cambiará mi vida, y justo como lo pensé la secuela no fue ni una obra maestra ni nada que me replanteara la existencia. Wakanda Forever lleva recaudado hasta ahora 601 millones de dólares alrededor del mundo y debo decir que me llena de curiosidad las ganancias acumuladas de los estacionamientos en cines y plazas gracias a las casi 3hrs de duración de la película.
Antes de desmenuzar a detalle la secuela de Black Panther les daré mi impresión general y semi breve: es una película innecesariamente larga, estamos acostumbrados a que Marvel ya llegué a las 2hrs con sus entregas en cine y esta película no debió ser la excepción. Casi como la primera, los subtemas son el duelo y la venganza, y sorpresivamente tal como la primera lo mejor fue el personaje del villano (o antihéroe). Shuri es la obvia sucesora del manto de Black Panther pero no se siente que sea la más adecuada y la película pareciera saberlo porque deja una alternativa al final. El cambio en las características del antagonista hace que la película sea refrescantemente diversa sin ser forzada (aunque realmente la inclusión forzada es lo mínimo que deberíamos de exigir en producciones comerciales, pero ese es otro tema). Y el soundtrack es de aplaudir de pie.
Ahora vayamos al detalle y a los spoilers:
De entrada, Namor es lo mejor de la película, tal como con la primera de Black Panther, el antihéroe es presentado con más fuerza y mejores motivaciones que incluso el protagonista. Namor sufrió cambios para mejor en comparación con su personaje de cómic y es que era necesario para evitar las similitudes con la exitosa Aquaman de la competencia. No solo estos cambios ayudaron a traer un cast más diverso, sino que ayudaron a cimentar con más fuerza un nuevo mundo en el MCU: Talokan.
La escena donde se nos presenta la nueva metrópoli, acompañada con la canción “Con la brisa” bien valen el costo del boleto (y la insuficiencia renal causada por las 3hrs innecesarias). Y los Talokanes no se quedan atrás, su caracterización y su primera aparición en la película elevan las expectativas de sus participaciones y no decepcionan. Sin embargo, sí hay inconsistencias, nada que rompa el encanto pero que después de salir de la sala de cine dejan a uno pensando: ¿qué tan “inmortales” son? En una escena parecen indestructibles y en otra más adelante son enviados a nadar con los peces (¿vieron que hice ahí? guiño, guiño) muy fácilmente por Nakia. Lo único decepcionante referente a ellos es el poco tiempo que tenemos en pantalla a Namora, pero la película termina con la promesa de más Namora, más Namor y más Talokan, entonces esperemos que se cumpla.
Imposible hablar de Namor sin mencionar a la figura de Tenoch Huerta que, tal como su personaje, es una figura de “antihéroe” y que calza perfecta para este rol. Namor es extremista de alguna forma, tiene mucho que proteger por lo que no se va con sutilezas y se lo deja bien claro a Wakanda. En más de una ocasión, especialmente el público latino, va a estar inclinándose más por vitorear a Namor que a la propia Shuri.
Ahora, Shuri: no había forma que ella no fuera Black Panther, la historia lo demandaba ya que era lo más lógico, aun así, se siente como un despropósito al personaje de Shuri por ser “modificado” de esa manera. Ella era la “chica en la silla” como lo podría decir el Spiderman de Tom Holland. La científica con un cerebro más grande que Tony Stark y que no tenía reparos en recordarles a todos con sus acciones y sus comentarios irónicos, sarcásticos y humorosos. Era la mente con la innovación y la sabiduría complementarias para el Black Panther de T’Challa que se regía por la bondad y la tradición. Aquí tuvieron que forzar un nuevo personaje que sirviera de sustituto para la Shuri destrozada por el duelo y la venganza. Aquí entra Iron heart.
Iron Heart no fue una buena incorporación, al menos no en la forma que la presentaron. Sí, ella detona el conflicto principal (ella es, literalmente, la científica) pero tal vez debió quedarse o con una participación menor o al contrario una participación mayor. Su personaje no agrega nada a la trama más allá de ser el detonante, ella básicamente se convierte en la “nueva Shuri” pero sin la libertad de crear y de avanzar la trama. Es un simple gimmick que tuvo que usar Marvel para promocionar la nueva serie en Disney+ de este personaje.
El resto del elenco es irreprochable, Angela Basset está perfecta, todavía me quedo pensando en si realmente merezca un Oscar pero definitivamente sí nos entrega una de las mejores actuaciones del universo Marvel. Nakia, de quién muchos esperábamos más gracias a la gran interpretación de Lupita Ngyo, paso a un papel más secundario que el que tuvo en la primer película, esto es entendible por la muerte de T’Challa de quién ella era el interés amoroso, pero aún así no deja de ser un poco decepcionante que tal vez esta sea una de las últimas apariciones relevantes del personaje.
La película, en la escena extra (todavía que dura 2 hrs con 41 minutos tienen la osadía de agregar una escena postcréditos) deja una alternativa para recuperar a T’Challa: su hijo pequeño lleva el mismo nombre y tiene la posibilidad de heredar el título de Black Panther en el futuro.
Conclusión: más Namor (y Talokan) pero menos minutos, Marvel.

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