“No tenía ni un centavo, así que solía robar un Snickers todos los días durante casi un año, cuando tenía 14 años, de camino al gimnasio. Todos los días estaba la misma trabajadora y siempre se limitaba a girar la cabeza y nunca me llamaba la atención”.
“He exorcizado unos cuantos demonios grandes a lo largo de los años (todavía me quedan unos cuantos). Sé que este parece muy tonto, pero cada vez que vuelvo a casa a Hawái y paso por el 7-11… Siempre supe que tenía que entrar y llevarme todas las barritas de Snickers que tenían… que era lo correcto”.
“Por fin he exorcizado este maldito demonio del chocolate que me roe desde hace décadas. Como bonus, fue muy divertido pagar lo de todo el mundo que entró en el 7-11 mientras estaba allí. Era lo menos que podría hacer considerando toda la mierda que solía robar allí”, añade.
“No podemos cambiar el pasado y algunas de las cosas tontas que podemos haber hecho, pero de vez en cuando podemos agregar una pequeña nota de gracia redentora a esa situación, y tal vez poner una gran sonrisa en la cara de algún extraño”, termina su mensaje en su cuenta de Instagram.

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