“Desde hace tiempo, muchos de nosotros vemos películas que más o menos nos hacen saber adónde van”, empezó Scorsese.
“Es decir, nos llevan de la mano y, aunque a veces resulte inquietante, nos reconfortan diciéndonos que al final todo irá bien. Pero esto es insidioso, ya que uno puede dejarse llevar por ello y, al final, acostumbrarse. Y algunos de nosotros, que hemos experimentado el cine en el pasado como mucho más que eso, hemos llegado a desesperar por el futuro de esta forma de arte, especialmente para las generaciones más jóvenes”, prosigue Scorsese. “Pero las nubes se disiparon cuando vi la película de Todd, TÁR. El propio tejido de tu película lo ha conseguido. Todos los aspectos del cine y de la película que has utilizado dan fe de ello. El cambio de localizaciones, por ejemplo, el cambio de localizaciones por sí solo hace lo que el cine hace mejor, que es reducir el espacio y el tiempo a lo que son, que es nada”.

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