"Me produce pesadillas", revela Anderson en su documental: "No dormí anoche, no dormí nada. No quiero verla. No voy a verla. Nunca vi la cinta [íntima], no voy a ver esto. ¿Quién sabe cómo lo van a retratar? Nadie sabe lo que pasamos en aquel momento. Debieron tener mi permiso".
"Lo saqué de mi vida, tuve que hacerlo para sobrevivir. Fue un mecanismo de supervivencia y, ahora que todo vuelve, me siento mal. Es como si me hubieran dado un puñetazo en el estómago. No me siento bien ahora mismo".
"Esto es como cuando robaron la cinta", afirma Anderson: "Básicamente, eres algo que pertenece al mundo, eres propiedad del mundo. Ignóralos, deja que pase".

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