La actuación de Sam Smith y Kim Petras en los Grammys no pasó desapercibida para los teóricos de la conspiración y los más cristianos, siendo descrita como "satánica" por políticos estadounidenses conservadores como el senador Ted Cruz o la congresista Marjorie Taylor Greene.
"Esto es… malvado", escribió Ted Cruz en Twitter, mientras retuiteaba una serie de tweets sobre la polémica actuación. En uno de ellos se podía leer: "No luches contra las guerras de la cultura, dicen. Mientras tanto, demonios enseñan a nuestros niños a adorar a Satán". Matt Walsh, un reconocido bloguero de derechas comentaba que "no es ninguna sorpresa ver un ritual satánico en los Grammy", argumentando que "la mayoría de la música pop moderna es satánica", al igual que "el izquierdismo".

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