"Ver algo así es realmente shockeante, y que sea en la gala de los Oscar lo multiplica por un millón. Creo que todo el mundo se arrepiente y que en algún momento veremos hacia atrás y lo recordaremos como un momento extraño del que hablamos mucho y del que por suerte aprendimos".
“Haber recibido una bofetada en el escenario y mantenerse frío como lo hizo es algo de lo que debería sentirse orgulloso", dijo Kimmel. “Los nietos, espero, deberán estar orgullosos aún cuando ya no esté aquí”.

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