"Estaba de puntillas con la soga al cuello y el director [Stephen Sommer] vino atropellado y me dijo : 'Hey, no parece que realmente te estés asfixiando, ¿puedes venderlo?'. A lo que respondí: 'De acuerdo, bien'. Así que pensé, 'Una toma más, hombre", confiesa ahora divertido Fraser.
"El tipo que sostenía la soga encima de mí empujo un poco más alto y yo estaba sobre los dedos de mis pies", señala Fraser.
El actor perdió la consciencia. "Mi codo estaba en mi oído, el mundo estaba de lado. Había grava en mis dientes y todos estaban muy callados", señala sobre el momento en el que despertó. Entonces, el especialista de la película le dio la enhorabuena. "Felicidades, estás en el club. A Mel Gibson le pasó lo mismo en Braveheart".

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