En 1962, el general Leslie Groves escribió al director del Proyecto Manhattan sobre el origen del nombre, preguntándole si lo había elegido porque era un nombre común a ríos y picos en Occidente y no llamaría la atención, y obtuvo la siguiente respuesta:
"Lo sugerí, pero no por ese motivo... No está claro por qué elegí ese nombre, pero sé qué pensamientos me rondaban por la cabeza. Hay un poema de John Donne, escrito poco antes de su muerte, que conozco y me encanta, pero en otro poema devocional más conocido Donne empieza con: "Golpea mi corazón, Dios uno y trino"".
En el poema que inspiró a Oppenheimer, sorprende el lenguaje que emplea para describir un sentimiento de culpa que roza el masoquismo: "Hazme tuyo y aprésame, pues yo / No seré libre hasta que me captures, / ni casto hasta que me hayas violentado", concluye su llamada a la deidad.

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