“No sé qué estaba pasando con él. Al final no quiso hacerlo. Fue una gran decepción”, declaró el guionista Dean Devlin, otra de las razones por las que Smith no quiso participar de la secuela se debería a que venía del fracaso After Earth (2013), una película que había protagonizado junto a su hijo Jaden Smith y que se consideró un rotundo fracaso debido a que contó con un presupuesto de $130 millones de dólares y solamente pudo recaudar $143 millones de dólares.
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

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