"Siempre ha habido rumores de que soy gay, de que me gustan las mujeres. Quizás eso tuvo algo que ver con los clubes donde frecuentaba, como el Catch, uno de los locales LGBTQ+ líderes en Los Ángeles en ese momento que tenía noches lip-sync, y donde yo misma, en varias ocasiones, subí al escenario y canté todo tipo de canciones. Una noche lo hice genial con 'Vogue' de Madonna. La verdad es que durante esos primeros años de exploración en Hollywood, tuve algunas experiencias sexuales con mujeres, sólo para darme cuenta de que cuando se trata de sexo, amo a los hombres. Mi creencia es que las mujeres son las criaturas más asombrosas del planeta y las venero a través de mis amistades", revela la actriz en su libro de memorias "Worthy".
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

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