"A través de los años hemos visto películas del viejo Oeste en las que los indios son los malos y los vaqueros los buenos. Pero la realidad es que eso no es verdad. Poca gente lo sabe, a menos que hayan leído Blood Meridian o cualquier libro de Cormac McCarthy. Es una verdad de la que no se habla. Y diré algo que he comentado antes. Lo importante es conectar como seres humanos. De corazón a corazón y con el alma. Eso es relevante. Y esta historia (de los osages, de Oklahoma, que se habían hecho ricos tras hallar petróleo en sus tierras) nos hablaba de eso. En 1974 estuve a punto de filmar en Dakota del Sur una película sobre otra masacre contra pueblos nativos", declaraba Scorsese al medio mexicano La Jornada.
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

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