"Con mi salario de maestra jamás podría haber viajado hasta allí (Hollywood), así que pensé en aprovechar la oportunidad y ya después regresar y continuar con mi vida. Pero me importaba tanto lo que la gente decía sobre mí que no quería que mis conocidos se enteraran de que andaba por ahí, viviendo una vida de sueño… Cuando no hay seguridad dentro de ti terminas dándole demasiada importancia a lo que dicen los demás. He aprendido a disfrutar el momento", declaraba la mexicana a la revista Harper's Bazaar México.
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

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