“Creo que hice un trabajo mediocre, lo creo. Quizá, si hubiera leído los libros como Alan, si me hubiera anticipado, si hubiera sabido lo que venía, lo habría interpretado de otra manera. Si me sentara a verme en algo y dijera, ‘Dios mío, soy increíble’, sería un día muy triste, porque no me esforzaría en hacerlo mejor”, declaraba Oldman en el podcast Happy Sad Confused.
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

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